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Es difícil pensar en el misterio de la Cruz. Primero que nada porque es un misterio, y segundo porque representa tanto que es imposible no conmoverse. Es un signo de vida para nosotros, y esto es lo más curioso de todo, porque en sí se muere en la cruz, pero es la salvación, el perdón de nuestros pecados, la reconstrucción al momento de las faltas de amor.
Porque, y aquí viene lo maravilloso, la Cruz es Amor.
Hay momentos en la vida de uno que no se olvidan nunca. Cuando te encontrás con el Amor, te cambia y ya deja de ser un momento, son todos.
Esa es la alegría de mi alma, saberme amada, que todo tiene un sentido y propósito, que todo es para bien, que siempre vale la pena confiar, que no es en vano, que hay tiempos que sólo Dios conoce, que existen situaciones que me superan pero que no son imposibles para Él, que abandonarse en su Amor es lo mejor, y lo único, que realmente podemos hacer.
Y ojo, porque no estoy hablando de quedarse acostado, no, el amor es acción, convicción, es una forma de vida. Es vivir amando incluso al que no podemos, en Cristo. Y todo se vuelve bello.
Y existe una alegría aún mayor: compartir.
1 comentario:
La verdad no se qeu escribirte bien en este post.
Como nunca fui a un retiro, la verdad no se que decirte. Muchos te dirian que es al pedo, pero yo me reservoy prefiero decir "no lo vivi, no se que es".
Un tiempo para mi serñia hermoso, aunque si, con alguien a mi lado serìa mas lindo.
Cuidese señorita, la vere supongo el lunes.
Nos vemos
Guillermo
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