28 de julio de 2009

Nitwit! Blubber! Oddment! Tweak!

Hacer magia requiere de mucho esfuerzo; por ejemplo, cuando el loco de Criss Angel parte personas en dos o camina sobre una piscina pública significa que estuvo practicando ilusiones durante bastante tiempo.
Darle vida a un personaje implica genialidad y trabajo duro; hacer que vos sonrías necesita del trabajo mancomunado de unos cuantos músculos, un par de neuronas, y en síntesis de homeostásis; que surga música de la nada... si lo pensás, atrás de todo eso hay alguien que lo imagina, que lo produce, que lo construye y que lo termina volviendo realidad. Y mierda que son procesos largos.

Aquí un esbozo del comienzo de la magia cinematográfica con cicatríz en la frente, el primer encuentro de dos actores que se convirtieron en personajes:


Y sí, esta nota no es más que una gran excusa para mostrar cuánto me gusta Harry Potter (gracias al cual empecé a leer voluminosamente, amén).

1 comentario:

María Belén Navarro dijo...

Ay, cómo olvidar esos locos "discursos" de Dumbledore jaja. Un poco de desorden, de picardía, de color y música.

El otro día, mientras esperaba en el cine a que empezara HP6, me puse a calcular cuántos años habrán tardado en convertir en película toda la saga para cuando salga la última parte de HP7. Y entonces calculé cuántos años habré creído en la magia para entonces, y no me parecieron los suficientes.

Porque todos deberíamos jugar a ser magos, a ser escritores, a ser músicos, y animarnos por lo invisible, por lo imposible, por lo increíble.

Sorbete de limón? =D

¿Más?