20 de agosto de 2010

Día 232: Implosión de carozo.

Marcha
cansada.
Sangra
en ese costado
(abierto,
cerrado,
no importa)
Llora
porque los relojes la apuran y le guiñan los semáforos,
y la gente ciega la mira, la escruta, quieren cenarla
(pero en realidad no la ven).

Marcha,
no se fija qué tan rojo tiene el labio,
qué tan pasada por agua sonríe.

Marcha;
finalmente llega.
Sangrando, llorando,
asqueada, abrumada,
partida;
entonces se sienta,
grita.

O canta
y sus pies estallan.

2 comentarios:

El loro de la casa dijo...

NAAAAAAAAAAAAAAATIII
muuy lindo :)
es una tristeza melódica srta.claveluz

MICA dijo...

lo que envidio tu vista no tiene nombre :)

(y me gustó, y me hizo acordar un poco a las historias de Cristy)

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