- ¿Qué se siente, Mag, al caer la noche?
- Un ruido seco.
- ¿Cómo es?
- Como cuando estás en la bañera, y al agua se la lleva el drenaje. Todo tu peso cae lentamente sobre el frío blanco.
- Pero, Mag, no entiendo ¿se puede estar mojado y seco a la vez?
- Siempre, Huma. Todo eres de agua, y todo eres de polvo.
- ¿Y el ruido, Mag, es muy fuerte? ¿Muy insoportable?
- No.
- Explicame más.
- Tendrás que vivirlo algún día. Hay cosas que no existen en el lenguaje.
- Entonces ¿cuándo?
- Todo llega, Huma.
- Pero no quiero quedarme sólo con la noche.
- Es necesaria.
- ¿Por qué? Mag, ¿no crees que ya estamos lo suficientemente solos a la luz del día?
- Exactamente. Hay que aprender a pasar la noche, sus fríos y sus ruidos, para poder recibir mejor el día.
- No estamos hablando de la rotación terrestre y sus consecuencias en nuestro pequeño pedazo de tierra, ¿verdad?
- Sos muy inteligente, Huma.
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