No entiendo muy bien a la gente que se obsesiona con los personajes de un libro y quiere que el autor le revele las biografías de cada uno. O más bien, lo entiendo pero no me gusta.
Y no me gusta porque a los personajes los trato con el mismo respeto con el que considero a las personas de la vida real. No pretendo saber todo lo que piensan, ni todo lo que sienten, ni toda su historia y sus motivos; sí pretendo enterarme de aquellas cosas que son pertinentes para la trama. Y esto no me impide simpatizar con ellos, o verlos con toda la objetividad de la que soy capaz, o comprometerme con ellos en las idas y vueltas del argumento. Esta actitud no me impide amarlos profundamente, diría que más bien lo contrario.
De las buenas historias espero justamente que se me presenten buenos personajes a los cuales poder amar.
Siendo honesta, lo mismo espero de la vida.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario