¿Cómo se le llama a eso de hablarle al texto en el texto? Amén del recurso estilístico de la personificación que voy a usar, ¿metatextualidad es que se le dice? - Nótese el uso coloquial de cuanto tiempo y modo verbal me viene a la cabeza, así le da ilusión de charla de café.
Sí, señor, por supuesto, meta textualidad en su vida que le va a venir bien.
El asunto consiste en tomar té. No supe lo que el té realmente era hasta que una persona querida me lo preparó exclusivamente hará cosa de dos o tres años; mundo aparte.
En fin, que te venía leyendo y me recordaste el valor ritual que tiene. El pequeño gesto de parar toda actividad superflua y contemplar algún aspecto de la realidad como si fuera la más grande obra de Arte - cosa cierta -, en este caso implica saborear, degustar y olfatear uno de esos brebajes milenarios que resisten a las etiquetas individualistas de las sociedades (que éstas las adopten es enteramente otro tema que no me importa en lo absoluto precisamente ahora) porque es más bien de carácter simple y esencia compleja (vamos, que lo simple y lo complejo se explica en Introducción a la Filosofía I). Así que, ahí vamos...
Cambio de registro:
Suena un blues llamado míticamente Come Back; los mechones de pelo, todavía húmedos, intervienen en mi empresa de llevarme la taza a los labios, y son corridos con un movimiento automático (ah, las ironías de la vida); mi taza es negra y tiene letras chinas, ni puta idea de lo que dice pero van muy acordes con la situación; subo el volumen en el apogeo de la guitarra - se entiende el gusto... -, además para no escuchar estas teclas, y también sirve para no prestarle atención a la incansable radio de la vecina de arriba; afuera sopla viento frío; pasa el camión de la basura.
Nótese que mucho es ruido.
El té aquí introducido - medio de contrabando, estoy escribiendo Y tomando té - es el famoso Earl Gray: una mezcla pseudo-equitativa de amargos, frutos, madera, seda, oriente, amanecer, medianoche, terciopelo, azúcar agregada, tibieza y aroma cautivante. Detenerse en cada sorbo y vaho perfumado es como avistar la infinidad, o la inmortalidad, o la atemporalidad, o el aplastante, milagroso, y hermoso conjunto de todo lo que es y será y seguirá siendo aunque se mueva en un mismo instante.
Ese es el objeto de la presente investigación, atreverse a entrever, a ser consciente de la belleza, y a volver a la velocidad normal de las cosas. Eso último implica también los ciclos normales de sueño y vigilia, y creo que toda esta situación ya me relajó lo suficiente como para irme a dormir.
¿Éxito de la cruzada? Satisfactorio. Buenas noches.
Nota al pie: remarco lo dicho al principio, meta textualidad en su vida que no sólo le abre las puertas, sino que también le vuela el techo.
2 comentarios:
de tus mejores escritos :D (y no sólo porque mientras escuchabas a Pearl Jam..aunque seguro influye en mi apreciación jajaj)
Awww.. me encantó! Ternura absoluta! Tenés la re sensibilidad poética, querida!Me encantó!
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