5 de septiembre de 2011

Ensayo


“Me gusta leer”
*

Poniéndonos a tono con toda persona que haya ingresado alguna vez a la Carrera literaria, un requisito ineludible es que al estudiante de Letras le guste leer. Cuando se le pregunta a los alumnos al inicio del ciclo lectivo cómo llegaron a elegir esta carrera, casi de manera unánime lo primero que contestan es que el placer de la lectura los influyó significativamente. Ahora bien, esa podría resultar una respuesta sencilla y obvia, sin embargo implica una serie de cosas fundamentales, a saber:
- predilección por el conocimiento,
- humildad para dejarse educar,
- paciencia con las páginas.
Desarrollaremos brevemente a continuación esas connotaciones.

Predilección por el conocimiento

Los hombres somos hombres porque podemos pensar, nos diferenciamos de todas las otras creaturas vivientes gracias a la capacidad de reflexión que nos permite, por lo tanto, elegir voluntariamente. Como no somos una isla en el medio del océano y debemos relacionarnos con otras personas, nosotros los hombres hemos desarrollado medios de comunicación efectivos, entre ellos el lenguaje.
No existe en la historia humana un invento más asombroso o significativo que la palabra. A través de ella canalizamos nuestros pensamientos y los exteriorizamos, tanto para enriquecimiento propio como ajeno. Y es gracias a la palabra que llega hasta nuestros días lo que un filósofo griego de la Antigüedad, llamado Aristóteles, logró expresar de la siguiente manera: “El ignorante afirma, el sabio duda y reflexiona”. Tomando su afirmación con pinzas, lo que interpretamos es que los hombres deben utilizar sus neuronas para ser plenos hombres.
Sin entrar en los campos de la Filosofía o la Antropología, lo que nos interesa aquí es que aquellos que leen y releen, necesariamente quieren pensar. El acto mismo de leer implica querer saber, seguir leyendo después de dos párrafos significa que se quiere conocer más, y así infinitamente. Cuanto más se estudia, más se es consciente de lo poco que uno sabe realmente, y esto no es algo negativo sino sumamente inspirador, nos obliga a conectarnos con la realidad.
Estudiar Letras, en mi opinión, es la mejor forma de acercarse al conocimiento de la Humanidad, porque nuestro objeto de estudio es justamente la palabra en acción, sobre todo en su forma artística, y el arte es la expresión exclusiva del hombre. Aún más, estudiar Letras nos pone en el umbral de todos los misterios, de todos los interrogantes, sin el rigor cientificista y con toda la libertad de sentirnos frustrados frente a los finales abiertos e inventarnos el propio.

Humildad para dejarse educar

Si bien es cierto que todas las personas tenemos la misma capacidad de reflexión, no todas se abren a la posibilidad de expandirla. Volviendo a la frase de Aristóteles, dudar es ponerse en la situación humilde de aceptar que no sabemos todo absolutamente y que precisamos apartar el orgullo para preguntar y escuchar.
En el contexto del presente ensayo, aquí vemos como entra en juego el valor de la Universidad y los buenos maestros, como éstos tienen que enseñar con valores y sencillez, y dejarles la puerta abierta a los alumnos para que sigan haciendo preguntas.
La humildad es un requisito fundamental, no sólo para estudiar Letras o para poder identificarnos con los personajes de nuestras obras literarias favoritas, sino para vivir. Siendo humildes siempre vamos a poder aprender algo nuevo y mejorar lo ya adquirido, sin importar la edad que tengamos y las circunstancias en las que nos encontremos.

Paciencia con las páginas

Ésta última se relaciona íntimamente con la anterior en relación a la actitud con la que debemos agarrar un libro, aunque señala un aspecto diferente, ajeno a nuestros deseos: el tiempo. Leer es una actividad lineal, sucede en un eje temporal determinado y conlleva un esfuerzo tanto físico como mental.
Para llegar al final de un libro, hay que tener paciencia y leer todos los capítulos. Para aprehender un concepto, hay que tener paciencia y trabajar sobre el mismo. Para confirmar una tesis, hay que tener paciencia y desarrollar los argumentos. Para recibirse y llevarse el título a casa y mostrárselo a los padres con merecido orgullo, hay que tener paciencia y asistir a clases y estudiar y rendir los exámenes.


En conclusión, es verdad que existen muchas otras razones válidas y bellas por las cuales una persona decide estudiar Letras, pero el deleite en la lectura es, sin lugar a dudas, un pilar central**. Ese “me gusta leer” genuino nos señala, gracias a lo ya desarrollado, que el estudiante de Letras va a encarar sus estudios – la vida – de forma comprometida, aportando a la cultura, con la alegría y el optimismo propios del que camina por el mundo buscando respuestas con la fe y la esperanza de encontrarlas.


*Ensayo escrito por puro aburrimiento, no es académico ni tiene la intención de serlo.
**También es cierto que el hecho de que a uno le guste leer no es razón ni motivo suficiente para estudiar esta Carrera, se necesitan otras cosas (de las cuales no puedo hablar porque las carezco).

1 comentario:

Lady Megadeth dijo...

Me encantó. Lamento haberte desobedecido al leerlo, pero las prohibiciones me desquician. Habría que preguntarles a los ingresantes del segundo cuatrimeste ¿por qué demonios eligieron esta carrera?
Gracias por compartir, genia.

¿Más?