Ya no comparten los mismos gustos, ni se entretienen con las mismas cosas. Cada tanto discuten por alguna cosa que no tiene importancia. Cada tanto dejan de hablarse. Cada tanto ríen juntos.
Hay tardes en que se pasan recordando el pasado y lo mucho que creían divertirse, o escaparse, o olvidarse, o encontrarse. Fue todo real, ¿fue?
Todavía saben qué sucede en la vida del otro, y todavía se alegran cuando hay que alegrarse, y se entristecen cuando hay que enojarse.
Existen frases que sólo se las dijeron mentalmente, nunca efectivamente, y les pesan.
Uno cree su lado de la situación. Al otro sinceramente le cansa tener que salvar las papas siempre.
Ya no comparten los mismos gustos.
Ya no comparten.
Ya no.
Y esa catarata les fue ahogando, aguando la amistad.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario