Hemos de luchar hasta
que nuestros huesos se fisuren y astillen, hasta que nuestros ojos se blanqueen
y caiga hasta el último de nuestros cabellos. Sólo así habremos vivido, y
todavía faltará más porque nunca es suficiente, el amor es inagotable: más se da,
más recibe y así ad infinitum. La vida es amor, evidentemente. Con amor debemos
vivir. Con amor debemos morir. Del amor venimos y al amor vamos.
Amor no es sentir
bonito, estar satisfecho con algo o alguien, desear o proteger. El amor es
mucho más complejo que eso, tiene que ver con tender hacia el bien, abrazando
cada consecuencia y sacrificio con alegría en el corazón. El amor todo lo
puede, todo lo espera, todo lo soporta.
Amando uno no tiene
miedo, o más bien, no deja que eso lo paralice para actuar y hacer lo correcto.
El amor te libera, te mueve, te despierta. Todos los que dicen que el amor te
pone idiota no han amado verdaderamente, sino que se han enceguecido o
deslumbrado con una pasión interna. No es lo mismo; pasión viene de padecer y de pasividad, en cambio el amor es algo que uno hace consciente,
voluntaria y desinteresadamente.
Hermoso sería si todos
entendieran que el amor es la única forma de vida, de lucha, que
indefectiblemente nos hace felices.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario