Quiero que prestes atención. Todo este interminable diálogo gira en torno a eso. Escuchá, abrí los ojos, fijate, saborealo, tocá estos mismos dedos que te acompañaron toda tu vida a temperatura ambiente y oliendo a células que pasan. Prestá atención, porque a la vuelta de la esquina-página-casa-cabeza-sweater espera algo que tiene el potencial de volarte con ese viento previo a la tormenta (ese aire tan delicioso, no te olvides) y sacudirte hasta las raíces de tu propio nombre.
Como esos cuentos que al final revelan una verdad de todos, o como aquellas canciones que tocan una cuerda que no suena porque está demasiado hundida en nuestros huesos, por el tálamo y hasta el infinito y más allá. Algo que te desmorona de humanidad. Como el frío húmedo de la lluvia después de tres horas y todo aquello que te hace retraer los dedos.
A veces eso que desborda humanidad también la sobrepasa. Es que somos un poco como una vuelta de tuerca, y tanto más, un animal que reflexiona e imagina mundo(s), y esa capacidad no es material y tampoco es completamente ajena, extraterrestre, sobrenatural. Somos algo que roza.
Nos deslizamos por esta tierra, muchas veces olvidando que es tierra y que con un poco de agua hacemos barro, y espiamos aquello otro, lo entrevemos e intuimos, y casi casi que lo tocamos con los dedos o formulamos el concepto, pero se escapa y hay como un detenimiento, un límite o barrera, incluso una alarma. Somos algo que roza y, como tales, todo lo que creamos-hacemos-construímos es finito y delicado, agarrable. Nuestras más grandes empresas quizá sean causa de risa para las estrellas que nunca podemos ver en el presente.
Y aún así.
Aún así... al menos intentamos rozar eso otro, no estamos estáticos, caídos, arrastrados. Hay una intención para alcanzar, una voluntad. Y hay la posibilidad de llegar e incluso los medios; de otra manera no podríamos llamarnos libres. Prueba de esto es la misma oración que ahora mismo estás leyendo con tus mismos ojos. ¿No? Si.
Siempre si, si estás vivo.
¿Y, entonces, por qué es importante chocarnos, encontrarnos más bien, con algo que nos desmorone de humanidad?
Justamente, porque muchas veces olvidamos lo que es la tierra, y olvidamos que si la mezclamos con un poquito de agua logramos barro. Justamente, olvidamos el barro. (IN)Justamente, olvidamos que un pequeño-gigante-imposible-de-concebir-en-su-magnificencia aliento se incrustó en ese mismo barro,
casi que lo partió al medio y de una manera ininteligible lo mantuvo unido,
y formó vida.
(Nos creó seres humanos).
(Y después dijo que no era bueno que estemos solos, no te olvides).
1 comentario:
Bueno, pero eso es el principio de los principios... Y?
Publicar un comentario