Le doy gracias a Dios por todo aquello que me incomoda
y me saca
y me obliga a detenerme para dar algo, lo que sea.
Le doy gracias porque me humaniza y me abre los ojos,
me deja ya no sola entre desconocidos
sino parte de la vida.
Le doy gracias porque no podría aguantar la alternativa,
vivir anestesiada e ingenua,
co-culpable de todos los crímenes.
Y, además, le doy gracias porque me enseña a trascenderme
y a descubrir belleza y bondad y amor
allí donde abunda el asco y el frío y la podredumbre
y demasiada hambre como para clasificar.
Y me da paz y gritos de guerra
y razón de vivir.
1 comentario:
por supuesto, demos gracias
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