24 de julio de 2012

Diálogo escrito.

Te hablo a tí cuando hablo conmigo misma, pero ¿quién eres? ¿Conciencia universal? No, sólo eres un lector. Y si nadie lo lee ¿existe?
Quizás esto se parezca un poco a mi valija, ahora está llena de cosas que no utilizo todo el tiempo. Se podría decir que para el día a día es inútil, pero ¿lo es realmente? Al menos contiene lo necesario para hoy, y hay cosas que sé con absoluta seguridad personal que voy a necesitar mañana, y en unas semanas. Y aunque hoy no me puse el vestido azul, eso no quiere decir que no exista.
Y quizá nunca me ponga el vestido azul y quizá nunca nadie más lo use. Pero estaba disponible para mí, y eso ya marca una diferencia y declara su existencia.
Al final la historia es de uno mismo y de todos, y nunca sólo de uno o sólo de todos.
Te cuento esta evidencia filosófica porque acabo de leer "El mundo de Sofía" y leer algo siempre me deja profundas impresiones.

Hay gente que habla siempre de sí misma y hay gente que habla siempre de Dios. En realidad ninguno lo hace "siempre", pero tienden a eso.
A veces creo que no hay tanta diferencia entre ambas posturas. Uno siempre habla DESDE sí mismo y de sí mismo en el sentido de que hablamos lo que hemos aprendido o sentido, aunque el contenido no nos pertenezca realmente. No obstante también creo que, precisamente por eso, hablamos todo el tiempo de Dios, o de la falta de Él. Lo que hará falta será, entonces, un oyente que sepa la diferencia y logre reflexionar correctamente al respecto, para seguir la conversación y sacarle provecho. Tendría que ser muy atento y muy listo.
Lo que nos devuelve a la primera cuestión: este escrito es una reflexión mía orientada a mí misma y también a tí. ¿Y tu quién eres? ¿Acaso eres el lector inteligente o te atacan mis mismas dudas? ¿Vendrás a darme una lección a través de los años, o eres alguien que necesita aprender lo mismo que yo?

El problema es que le hablo a tres personas a la vez. Es una conversación emocionante ¿no te parece? Aunque sería descortés de tu parte creer que uno de los participantes no existe y además, así, anulas el juego.
Otro problema es que esta es una conversación larga, de toda la vida me atrevería a decir. Así que hay que tener paciencia, mucha, para que uno de los interlocutores conteste o reavive nuestra pequeña charla.


-Escrito en Vila Real, Portugal, 24/07/2012

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